La Danza de la Luna y del Sol

Cuando comencé a bailar danza oriental, mi profesora Helena Peris, nos explicaba en clase la simbología de los movimientos de esta danza tan hermosa. Me sorprendió descubrir tantas cosas nuevas, y sin lugar a dudas terminé por enamorarme de su significado.

La Luna y el Sol están muy presentes, por eso me he atrevido a titular el post de hoy “La danza de la Luna y del Sol”. ¿Y qué hay más cautivador que la danza de la Luna y del Sol? Tal vez la de la tierra y la del mar.

No es casualidad que diga: ¡Mantén los pies en la tierra y danza! La danza oriental es una danza de contacto con la tierra, mientras bailamos contactamos fuertemente con ella, los ritmos quedan presentes con movimientos accionados por el impulso de nuestras piernas. Aunque en la danza oriental movemos todas las partes de nuestro cuerpo y aprendemos a aislar movimientos, son nuestras piernas grandes protagonistas de todo este proceso danzarín. El balanceo, vibraciones, caídas y subidas se producen porque nuestras piernas mandan ese impulso. La tierra está presente en los movimientos de cadera, tanto de subida como de bajada, dentro y también fuera, los brazos suelen  separarse del cuerpo tomando posturas muy atractivas, llenas de personalidad propia. Con esta variedad movemos la energía que estimula la comunicación, la expansión, el compartir, el instinto y la alegría de vivir.

Al igual que la tierra, el mar también está presente, y se encuentra representado en los movimientos ondulantes de cadera, estos interpretan el movimiento de la marea, del fluir. Con esta variedad, movemos una energía de intimidad, suave, sensual, de recoger, proteger y de comunicar emotividad.

Y llegó el momento del sol, y de los movimientos solares, que conectan con la parte masculina. Esta clasificación representa círculos completos de cadera con fuerza, como el círculo africano, también aquellos movimientos muy marcados como los golpes de cadera y pecho, egipcio, shimy y vibraciones del vientre. Con los movimientos de cadera se libera y desbloquea la zona pélvica, aumentando la capacidad de amar al otro sexo, de sentir placer sexual y también el deseo por vivir.

Los movimientos lunares son más suaves, como los círculos, y los ochos. Conectan con la parte más femenina, y están muy presentes en la danza prenatal, acariciando con ellos al bebé mientras bailamos.

Podríamos decir que el círculo es un símbolo del sol y de la luna. Éste nos enseña que no podemos separar lo que somos de lo que hacemos.

Muchas de las danzas milenarias y sagradas se realizaban en círculo, y consistían en la repetición de ciertas acciones y ritmos sencillos. La propia repetición nos recuerda que si no aprendemos las lecciones que la vida nos enseña, estamos condenados a repetirlos una y otra vez. Por lo que la danza circular, utiliza la acción física para alterar tanto la mente como la conciencia. Despertando una conciencia más profunda. Esta clase de danza circular simboliza el sol y la luna, el yin y el yang, la unión del hombre y la mujer.

¿Preparadas para bailar con la Luna y el Sol?

Carnival Masks, Venice, Italy

Imagen: Corbis libre de derechos, uso creativo.

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3 pensamientos en “La Danza de la Luna y del Sol

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