¿Vibras? Yo te invito …

Todo depende de tu mirada, tú decides si te hace vibrar. Cada lugar es único e irrepetible, nos puede llamar la atención un olor, una calle, una mirada ….

Hay lugares en tu vida que te llegan al alma y que forman parte de ella para siempre. Tal vez sólo se ha estado en ellos una vez, pero esos escenarios han sido testigos de conversaciones que marcaron nuestras vidas, de decisiones trascendentales, de momentos que se graban para siempre en rincones más inexplorables de nuestra memoria. Un banco en un parque remoto, una farola en el cruce de dos calles, una pequeña plaza, el escalón de un portal. Son lugares del alma, espacios que fotografiamos mental y anímicamente para la posteridad” Libro: Sonrisas de Bombay. Jaume Sanllorente.

El párrafo anterior refuerza mi descubrimiento de ayer en palabras de Enriqueta Olivari: “Cuanto más natural y sencillo mejor” “El poder de lo sencillo es increíble, cuanto más sencillo más cala”.

En una ocasión escribí que viajar es la mejor asignatura de la universidad de la vida, pero con el paso del tiempo me he dado cuenta que hay muchas asignaturas en la universidad de la vida que valen la pena experimentar. El conocer a personas interesantes también te hace vibrar, por suerte podemos encontrarnos con personas así todos los días, simplemente con una mirada y una palabra, también con una frase, un discurso, o una historia, pero depende de nosotros, todo depende de nosotros y de nuestra mirada. Una vez leí en el libro: El poder invisible de la acción: “el maestro llega cuando el alumno está preparado”. Todas las personas que aparecen en nuestra vida aparecen porque tenemos que aprender alguna lección.

Aplicado a la danza, podemos encontrarnos con bailarinas con una técnica perfecta pero que no te hacen vibrar, y otras que con una pasión tremenda te hacen sentir profundamente cada gesto, mirada, ritmo, suspiro y movimiento. Por eso pienso que cuando más talleres de danza haces, cuantas más maestras y profesionales conoces, más te enriqueces.

Vídeo: Farida Fahmy dance with Mahmoud Reda in an old Egyptian movie.

Aquí os dejo un vídeo realmente precioso de Kseniya Simonova: “Beautiful Morocoo”.

Descubriendo que la sencillez de la arena del desierto puede crear arte y también emocionar ….

Mi Historia

¿Cómo empezó mi pasión por la danza oriental?

Descubrí la danza oriental en manos de una Gran Maestra, no sólo una maestra de danza, sino una maestra de la vida. Helena Peris me enseñó a desbloquearme, a descubrir que mi cuerpo necesitaba fluir, que podía comunicar con mi movimiento, a sacar mi niña interior, a improvisar con mi sonrisa interior, a escuchar a mi cuerpo y a darle aquello que necesitaba. Estaba naciendo una nueva mujer, una “mujer radiante”.

La vida nos presenta a personas importantes, a personas que dejan una huella en nosotros, y que llegan en el momento que tienen que llegar.

Posteriormente llegó Annelise Veiga, y mis compañeras de la compañía de danza “Daluna”. Si tuviera que escribir todo lo que he aprendido y aprendo de ellas, no tendría espacio suficiente en este blog. Destacaría la sencillez y bondad personal de Anne, su profesionalidad, su metodología y respeto hacia la profesión, la danza y  hacia las personas. Compañeras de historias, las Dalunas hemos asistido como alumnas a talleres de profesionales de gran talla internacional y nacional, como Mahmoud Reda y Farida Fahmy, Gloria Alba, Mónica Tello, Teresa Tomás,  ….

Sigo preparada para conocer a grandes maestros, de la vida y de la danza, porque el mundo está lleno de gente que vale la pena conocer….

Para finalizar comparto este hermoso regalo de mis compañeras y amigas “Dalunas”, un relato de “Michael Jackson”:

RegaloLa conciencia se expresa a través de la creación. Este mundo en que vivimos es el baile del creador. Los bailarines vienen y van en un abrir de ojos, pero el baile sigue vivo.

En muchas ocasiones cuando estoy bailando, me he sentido tocado por algo sagrado. En esos momentos he sentido mi espíritu elevarse y llegar a ser uno con todo lo que existe.

Me convierto en las estrellas y la luna.

Me convierto en el amante y el amado.

Me convierto en el vencedor y el vencido.

Me convierto en el amo y el esclavo.

Me convierto en el cantante y la canción. Me convierto en el conocedor y lo conocido.

Sigo bailando y entonces, llega la danza eterna de la creación.

El creador y la creación se funden en una plenitud de gozo.

Sigo bailando y bailando … y bailando, hasta que sólo hay danza.

Autor: Michael Jackson