¡Bailando conmigo misma!

“Sólo a ti te tienes para siempre, hasta el fin de tus días”. Es curioso cómo nos olvidamos de nosotros mismos, aun sabiendo que somos la primera persona con la que nos encontramos cada mañana y la última a la que le damos la buenas noches cada noche.

¿Cuántas veces nos dedicamos a escucharnos, a sentirnos y a hablar con nosotros mismos?

Bailando conmigo misma

Fotografía de Rosa Roca

Creía que era la única persona que se dejaba siempre la última, que pensaba en los demás y dedicaba su tiempo y pensamiento a los otros. Pero hace poco tiempo me di cuenta que no era así. Sobre todo las madres, pendientes siempre de sus hijos y de sus familias, en ocasiones se olvidan de ellas mismas. ¡Mujer acuérdate de dedicarte aunque sean 10 minutos al día, te lo mereces!

Hace relativamente poco, me di cuenta que ni el momento de la ducha era completamente para mí, ya que mis pensamientos del día a día, de las obligaciones, de las preocupaciones me quitaban ese placer.

¿Te has duchado alguna vez contigo misma de verdad, bailando con el agua? Te lo recomiendo, no hay nada más relajante que sentir como el agua roza tu piel mientras tú te cuidas, y disfrutas de ti. Deja a un lado tus preocupaciones y piensa en ti, siente como el agua cuida de ti, como su sonido te susurra que te quieras, cuides y sientas.

Me gusta cuidarme, me gusta ponerme mi mejor traje y mi mejor sonrisa cada mañana, con o sin carmín, siempre me gusta mi sonrisa. Me dedico la primera sonrisa cada mañana y el último abrazo cada noche, porque sólo a mi me tengo para siempre y me merezco mi amor.

Arréglate para ti no para otros, no hay mejor regalo que dedicarte el placer de sentirse hermosa cada día. Pero sobre todo, no te olvides de bailar con tus pensamientos y tus sentimientos, escúchate, siéntete, busca el equilibrio y disfruta de tu compañía porque solamente a nosotros nos tenemos eternamente. ¡Feliz danza, feliz acompañamiento!

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Bailando con mi risa interior de niña.

Eres tú, risa, la protagonista de hoy. Porque un día te descubrí gracias a una niña grande que ríe y contagia su alegría e inocencia por donde quiera que baila.

Reír es una forma de expresar que nos hemos conocido a nosotros mismos y que nos gustamos, cuando reímos sentimos el verdadero placer de hablar con nosotros mismos, encontrándonos. Cuando reímos, estamos diciendo al mundo que nos amamos y nos aceptamos. Y cuando nos amamos y nos aceptamos también amamos y aceptamos a las personas que nos rodean.

Gracias a la danza consigo celebrar cada día la existencia de todo mi ser. La danza oriental ayuda a aceptarnos a nosotras mismas, a nuestro presente y a nuestro pasado, sin juicios y remordimientos, conectando con nuestra risa interior de niñas, esa que nunca muere y que siempre ríe.

La risa interior es una actitud continua de agradecimiento y de sorpresa. Me encanta celebrar la vida con la música de mi risa interior, esa que me recuerda que por dentro me siento como una niña, y que en ocasiones escribo, juego y me ilusiono como una niña.

Es bonito sentir entusiasmo y convertir cada acto de nuestra vida en algo sagrado. Sentir que quieres vivir, y si quieres vivir vives, no importa los obstáculos que la vida te presente, si quieres vivir vives. No importa que la muerte te persiga porque cuando quieres vivir vives, no importa el tiempo que sea, si quieres vivir vives, vives riendo y celebrando la vida.

Osho ha ideado una técnica “de la risa”. Propone que nos levantemos cada mañana riendo, y así pronto empezaremos a sentir lo absurdo de la vida. Nos dice que cuando nos levantemos por la mañana, antes de abrir nuestros ojos, que nos estiremos como un gato. Estirando cada parte de nuestro cuerpo, disfrutando de sentir como nuestro cuerpo se está despertando, volviendo a la vida. Después de tres o cuatro minutos de estiramientos, nos propone que, todavía con los ojos cerrados riamos.

¡Durante cinco minutos simplemente ríe!

Al principio es difícil que nuestro cuerpo sienta la risa auténtica y espontanea, cuando aparezca esa risa verdadera, piérdete en ella. Puede que esta técnica, al igual que otras, cueste al principio, pero cuando lo conseguimos surge espontáneamente y nos recuerda que todos sabemos reír, el problema es que hemos olvidado cómo hacerlo.

¡Cuando sonríes el mundo te sonríe!

En una ocasión leí como una persona explicaba que al caminar por la calle un día decidió observar y buscar la sonrisa de los niños, cuando los veía les sonreía y ellos les devolvían el gesto con una sonrisa aun más grande. Sin lugar a dudas no hay nada más puro que una sonrisa de niño, ¿No creéis? Cuando escuches tu sonrisa de niño o la sonrisa de otros niños grandes y pequeños, disfruta de ella y ríe.

No esperes mucho tiempo, descubre tu risa de niño o de niña, baila con ella, experimenta. Porque puede que un día quieras y ya sea tarde.

Si no somos capaces de sonreír no somos capaces de ser felices. ¡Celebra la vida con una sonrisa!